Boleto de pie rojo

Tostada de Boletus erythropus y queso Roncal

El Boletus erythopus es una seta con cierta dificultad para identificarla. Hay que conocerla bien, una de sus confusiones es una seta tóxica (Boletus gr. luridus). Es buen comestible, su textura y sabor es muy similar a los hongos (Boletus gr. edulis). Al cocinarlas su carne vira al crema-amarillento. Os proponemos una de las muchas maneras de cocinarla y disfrutarla.

Ingredientes (4 personas)
– 4 rebanadas de pan de pueblo (cabezón)
– 300 gramos de Boletus Erythropus
– 3 cucharadas de aceite
– Sal y pimienta (si nos gusta)
– 2 dientes de ajo
– 100 gramos de queso del Roncal rallado

Elaboración

1.- Limpiar bien los Boletus erythropus, lavarlos (si, las setas y hongos cogidos en el campo, conviene lavarlos). Cortarlos en láminas, o en trozos pequeños.

2.- Poner el aceite a calentar en una sartén, y, una vez sazonados los hongos con sal y pimienta (si nos gusta), añadir los hongos en la sartén. Saltearlos, hasta que cojan color dorado y eliminen el agua.

3.- Tostar las rebanadas de pan, y repartir los hongos salteados entre las tostadas.

4.- Espolvorear con el queso rallado, y gratinar en el horno, o en el grill de un microondas. Dejar que se doren, y servir recién hechas.

Nota:Esta receta, puede hacerse también con otras setas y hongos (Boletus edulis, Cantharellus cibarius, Russula virescens, etc..). El Boletus erythropus, puede ser también consumido en revuelto y tortilla, es decir, que es uno de los hongos “tortillables”.

A tener en cuenta

Se trata de un hongo que pertenece al grupo de los que “azulean” al ser cortados. Esta cualidad, si bien produce rechazo, no debe hacernos desistir de considerarla un buen comestible. El color azul intenso que se produce al cortar el hongo, desaparece al cocinarlo, tornándose hacia el amarillo (como en otras especies del mismo grupo), por lo que podemos estar seguros de que no cocinaremos “platos raros”, con un toque de la guerra de las galaxias.

Una de las características que, gastronómicamente, es conveniente tener en cuenta a la hora de cocinar este hongo, es que su pie es bastante más correoso que la carne del sombrero. Podemos cocinar el pie, previamente y antes que el sombrero, para minimizar en lo posible que, al final, tengamos dos texturas diferentes y claramente desagradables en el plato. Esto ocurre en muchas especies de setas y hongos, no sólo en esta especie.

Los pies de estos hongos, al ser más duros y fibrosos que el sombrero, podemos utilizarlos para cocinar sopas, guisados, o platos de cocina que tengan más tiempo de cocinado, generalmente con agua, en vez de grasa en su composición.

Receta: Carlos Ruiz de Vergara.